viernes, 17 de julio de 2015

Caracas y sus riquezas arquitectónicas

Caracas posee grandes joyas arquitectónicas
Caracas posee grandes joyas arquitectónicas (Créditos: AVN) 

En cuatro siglos y medio la ciudad se ha reinventado a sí misma varias veces y enfrenta al futuro sin un plan establecido 

Eduardo Parra Istúriz.- Los caraqueños vivimos muy distraídos de nuestro entorno, complicados en tareas y obligaciones y, en general, con pocas posibilidades de disfrutar la belleza que ofrece nuestra capital, poseedora de hermosos paisajes naturales, pero además, de riquezas y curiosidades arquitectónicas con las que no cuenta cualquier ciudad.

Para quienes tienen conocimientos de arquitectura, noble arte cuya semana celebramos, nuestra urbe es un interesante mostrario de estilos y escuelas, que acumula edificaciones y aportes desde el Siglo XVI hasta los años más recientes. 

Lamentablemente, tales riquezas pueden estar ocultas, descuidadas, y algunas muy importantes fueron demolidas. El crecimiento desmesurado de la ciudad incluyó en su perímetro a zonas industriales que se suponían periféricas.

Como cualquier ciudad con más de 400 años, en Caracas se mezclan varios estilos para el diseño de la construcción. Aquí los nombres de Alejandro Chataing, Tomás Sanabria, Cipriano Domínguez, Carlos Raúl Villanueva, Fruto Vivas, Arthur Khan y Jimmy Alcock resuenan en el subconsciente colectivo de la ciudad porque se encuentran en decenas de estructuras. 

Una ciudad, muchas visiones

Con el tiempo, la visión dominante de la arquitectura en la ciudad varía, así como los planes de urbanismo. Al genio de Alejandro Chataing, en boga a principios del siglo pasado, debemos entre muchas otras obras el Teatro Nacional, el Nuevo Circo y el Archivo General de la Nación, primer edificio de concreto armado en la capital. 

En su tiempo no se pensaba en autopistas. No se planificaba la ciudad para los vehículos. Esa tarea debía esperar unos años a que los gobiernos de Medina Angarita y Pérez Jiménez dieran la oportunidad de brillar a Carlos Raúl Villanueva, el artífice de varios proyectos insignes de la capital: la Ciudad Universitaria de la UCV, los bloques de El Silencio, etc. 

Es una época de expansión de la ciudad hacia el este, camino señalado por el Centro Simón Bolívar, cuyo eje indica la dirección del valle. Su estructura sirve de umbral entre la Caracas de las pequeñas casas y la que mira al futuro sobre ruedas. 

También de la mano de Pérez Jiménez se pensó en el desarrollo turístico de la capital y se invirtió en el Hotel Humboldt, cuyo destino fue el abandono hasta tiempos muy recientes. 

Pronto llegaría el tiempo de construcciones gigantescas, monumentales, como el enorme conglomerado urbano de Parque Central, que acumula 8 edificios residenciales y dos torres de 225 metros de altura en apenas dos cuadras de terreno. Muy cerca se erige otro ejemplo del brutalismo, el Teatro Teresa Carreño, y más al norte y al oeste, el Foro Libertador, cuya construcción requirió la demolición de cuadras enteras de viviendas populares.

El patrimonio perdido

El triunfo de la democracia en 1958 desbarató muchos planes y de ahí, con notables excepciones del Metro de Caracas y Parque Central, el sector privado se ha encargado de las modificaciones. La dinámica socioeconómica del país dejó inconcluso un eje financiero que debió correr por la avenida Urdaneta.

Algunas construcciones han desaparecido ante el empuje de necesidades más pragmáticas que el resguardo patrimonial. Tal es el caso del edificio Galipán, el primero en incorporar ascensor, que se encontraba en El Rosal. Ahora ahí está el Centro Empresarial Galipán. También desaparecieron varias casas en el casco histórico de La Pastora, que datan del siglo antepasado.

Por suerte, el Pasaje Zingg, con las primeras escaleras mecánicas de la ciudad, sigue intacto, así como hermosos edificios residenciales de San Bernardino y La Carlota con estructuras modernistas de influjo italiano.

Lo estético y lo utilitario

Caracas se ve intervenida por una nueva ola urbanizadora. Esta vez las construcciones no responden a la mudanza de la clase media hacia el este ni a la modernización del transporte. Se trata de viviendas emergentes, de las cuales los arquitectos convienen en que no cuentan con los elementos estéticos apropiados. Sin embargo, Juan Pedro Posani, director del Museo de Arquitectura, defiende estas construcciones por su funcionalidad que es “sacar a la gente de los refugios y brindarle espacios dignos. Hay toda una dinámica social que se reacomoda en estos edificios. No hay nada más importante en este momento que la Gran Misión Vivienda Venezuela (Gmvv)”. 

Efectivamente, este esfuerzo gubernamental ha logrado entregar 700 mil casas en el país. “Hay una gran diferencia entre las viviendas de interés social realizadas antes y las de la Gmvv: es que ahora se construyen dentro de la ciudad”.

Con todo el desorden urbano, Caracas sigue ofreciendo su belleza a quienes se detengan a observarla.

En Venezuela se ha entregado a edificaciones y arquitectos el Premio Nacional de Arquitectura de Venezuela desde 1963, cuando fue reconocido Carlos Raúl Villanueva. 

El premio ha pasado por dos etapas . En su la primera, de 1963 a 1991, era entregado por el Colegio Nacional de Arquitectura, favoreciendo obras y recibiéndolo el arquitecto responsable. 

Desde 1986, el premio es entregado por el Consejo Nacional para la Cultura (Conac), superponiéndose al premio otorgado por el Colegio.

Tras la desaparición del Conac, la responsabilidad ha recaído sobre la Casa Nacional del Artista, ente adscrito al Ministerio de Cultura. El primer premiado en esta etapa fue Fruto Vivas.

El Mundo
09-07-2015
Recopilado por:
Lic. Henry Medina
Administrador del Grupo Yahoo corredor_inmobiliario
Asesor Inmobiliario, de Seguros e Inversiones
twitter: @Henry_Medina
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